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Historia del Rock and Roll
El rock surge mediado el siglo en Estados
Unidos. Considerado sinónimo de la "música
del siglo XX", el rock pierde con los
años el marcado carácter anglosajón que tiene
en sus orígenes para transformarse en un
lenguaje universal y sometido a continuo
cambio.
Al surgir de un modo espectacular y desarrollarse
en principio como un fenómeno de masas que
trastornó la vida y los ideales de Norteamérica,
no puede considerarse como un movimiento
musical en sentido estricto. Sus raíces son
tan plurales que sintetizan las principales
ramas de la llamada música popular estadounidense,
sobre todo el blues, el rhythm and blues,
el gospel y el country and western.
No obstante los evidentes vínculos que posee
con las más profundas esencias de la música
de los negros afronorteamericanos el rock
es en realidad el resultado, tras una larga
síntesis que se inicia con el siglo, de la
adaptación de estas fuentes a una concepción
y una estética 'blanca', lo que generó las
primeras actitudes públicas de rechazo, algunas
de ellas muy conflictivas. Si el compositor
y bluesman negro Muddy Waters, (1915-1983),
lo consideraba como "un hijo del rhythm
and blues al que llamaron rock", numerosas
organizaciones racistas estadounidenses afirmaban
con desprecio y energía, según sus panfletos
y los abundantes testimonios de sus líderes
de entonces, que representaba la música que
"rebajaba al hombre blanco a la categoría
del negro". La variante, en cualquier
caso, de acuerdo con estas interpretaciones,
radicaría en el hecho de que la base del
rock, el viejo blues, estaba revisada, para
mayor gloria de la raza blanca, a través
de inyecciones de ritmo tan pronto más dulce,
como de andanadas de sonido estridente, rápido
y energético.
Esta síntesis ligera de blues y rhythm and
blues, como se la denominó durante mucho
tiempo, hallaría su ídolo fundacional a mediados
de los años cincuenta en la figura de Elvis
("The Pelvis") Presley (1935-1977),
aun cuando desde la primera grabación de
blues registrada en la historia ('Crazy Blues',
un tema cantado en 1920 por Mammie Smith)
hubieran pasado casi tres decenios.
Esta vía de 'desencuentro', conforme con
sus raíces negras, la seguirían cantantes
como Bessie Smith ('la Emperatriz del blues'),
Billie Holiday, Little Richard y, ya en la
esfera de la música de finales de los sesenta
cantada por mujeres blancas, Janis Joplin.
Para entonces, por los espasmódicos bailes
que suscitaba en grandes masas de jóvenes
y sus ritmos trepidantes, el rock se había
transformado en algo más que música, era
rock and roll (mecer y rodar), energía en
estado puro.
Elvis, el elegido
La fortuna esperaba a Elvis Aaron Presley,
nacido en Tupelo, Mississippi, en enero de
1935. Pertenecía a una familia humilde del
Sur americano (white trash, 'basura blanca'
para los herederos de los ideales esclavistas
de la Confederación) que se estableció en
Memphis en 1948, pero en 1954 ya cantaba
y grababa temas de Arthur Crudup y Bill Monroe,
oscilando entre el blues, el gospel y el
country rural.
Por aquella época el propósito de algunas
compañías discográficas, ante la decadencia
del country -el año nuevo de 1953 fallecía
Hank Williams-, consistía en descubrir a
cantantes que expresaran "sentimientos
blancos" con fuerza, voces y corazones
negros, y Elvis resultó el artista elegido
en una época en que ya gozaban de relativo
crédito solistas como Jerry Lee Lewis, 'el
Asesino' (1935), Carl Perkins (1932), Johnny
Cash (1932), Roy Orbison (1936) y Chuck Berry
(1931). Salvo Berry, apoyado por Muddy Waters
y una discográfica independiente de Chicago,
los demás coincidirían en sus primeros trabajos
al grabar en 1955 con el sello Sun Records,
y de ahí nació la primera leyenda de los
cinco pioneros o, en cualquier caso -en palabras
de Jesús Ordovás-, de "los cinco grandes
creadores del rock and roll". Pero Elvis,
gracias a su participación en diversos espectáculos
masivos de Nashville a principios de 1956,
de clara significación country, pudo renunciar
a su condición de héroe local que goza del
interés de una audiencia reducida pero fiel,
y con habilidad, apoyándose en su tema 'Heartbreak
hotel', atípico en el contexto donde lo presenta,
deslumbra, hipnotiza a masas de quinceañeras
y se alza con un triunfo que le catapulta
en cuestión de pocos días al primer puesto
de la lista de éxitos de Estados Unidos.
Con 'Heartbreak hotel' estalla el fenómeno
de los teenagers (seguidores jóvenes de edades
comprendidas entre los 13 y los 19 años,
cifras que en inglés concluyen en teen),
que dará el espaldarazo al joven y tímido
cantante procedente de los más bajos estratos
sociales, reconvertido en escasas semanas
en ídolo de multitudes de jóvenes que ven
personificado en él, hábil vocalista, diletante,
bromista de gesticulación agresiva, y dado
a las audacias sensuales en directo, al rebelde
blanco que alcanza el irrenunciable sueño
americano: triunfar. En 1955 había fallecido
en accidente automovilístico James Dean,
encarnación mítica y cinematográfica de la
juventud rebelde y 'sin causa'. Elvis Presley
tenía una causa, el rock, y transmitía inconformismo,
ansia de rebelión y juventud.
Estrella del rock
Entre 1955 y 1958 el ascenso de Elvis es
imparable: es un mito, un ídolo que rinde
buenos réditos, pues cualquiera de sus canciones,
que no se atienen a un estilo único o definido,
logra ventas millonarias (ya contratado por
Radio Corporation of America, RCA) y gana
la devoción de millones de personas, dentro
y fuera de su país. Las canciones, la histeria
colectiva de sus seguidores en los conciertos
y en consecuencia, la comercialidad, llaman
a las puertas del cine, y las películas (El
barrio contra mí, El rock de la cárcel) se
convierten en un medio privilegiado para
gozar del magnetismo espasmódico del que
ya empieza a ser llamado, en perjuicio no
sólo de Chuck Berry, Bill Haley, Jerry Lee
Lewis, Roy Orbison, Cash y Perkins, sino
de talentos que se incorporan a los insólitos
ritmos frenéticos y juveniles de estos años
(como Buddy Holly, Gene Vincent, Eddie Cochran,
Ritchie Valens, Johnny Burnette, entre muchos
otros), el 'rey del rock'. Elvis no es sólo
una voz ni una capacidad para enloquecer
al público mediante sus atrevidos movimientos
-se prohibió emitirlos por televisión- y
temas tan dulces o sinuosos como 'Love me
Tender', 'Teddy Bear', 'Hound Dog', 'Jailhouse
Rock' y 'King Creole': es una imagen, el
remozado símbolo de la juventud, el carisma
de la "Gran América", pero no por
ello puede dejar de cumplir con la patria
como soldado.
Es en 1958 cuando Elvis se incorpora al ejército,
para volver a su país dos años después y
codearse con mitos de otras generaciones
e integrarse en la sociedad de las 'grandes
estrellas': Frank Sinatra, Ann Margret, James
Brown, Ed Sullivan, y multitud de personalidades
estadounidenses le trataban como a un igual.
Elvis se plegará a partir de entonces, coincidiendo
con un 'reblandecimiento' de las líneas maestras
del rock, en una dinámica por la que habrá
de rodar tres películas al año, grabar algunos
discos en tanto distancia cada vez más sus
actuaciones en público. Instalado en su mansión
de Memphis, Graceland, dará sus conciertos
en Las Vegas.
Habrán de transcurrir 10 años para que se
produzca su reaparición pública, con la grabación
de 'In the Ghetto', que le vuelve a situar
en el primer puesto de las listas de éxito.
Paralelamente, en el panorama del rock se
han sucedido fenómenos trascendentales hacia
los que 'el Rey' se muestra ajeno, por la
comodidad de su status de héroe popular indiscutido,
crooner (cantante melódico-romántico) ocasional
y nostálgico de las melodías religiosas de
su infancia: la eclosión de la música de
los sesenta, la aparición de Bob Dylan, The
Beatles, Van Morrison, The Who, The Band,
The Rolling Stones, The Kinks, Yardbirds,
por ejemplo, no reflejarán su influencia
más allá de un reconocimiento de carácter
generacional, pues según repetida expresión
de la época, "todos habían crecido con
Elvis". Tras brindar su apoyo a la dura
política internacional de Richard Nixon,
presidente de Estados Unidos, y prestarse
a colaborar como agente federal en la lucha
contra el tráfico de drogas en su país -pidió
armas y placa al presidente en persona, ¡tras
ser desestimada su propuesta por el FBI!-
la decadencia de Elvis Presley fue imparable.
Consumido por su adicción a los fármacos
y el alcohol, vencido por el insomnio y las
depresiones, sucumbió en la madrugada del
16 al 17 de agosto de 1977 en su finca de
Graceland.
The Beatles
Desde principios de los sesenta el factor
más destacado en el panorama del rock estriba
en lo que ha venido en denominarse la 'respuesta
británica', expresión que engloba las numerosas
formas en que los músicos ingleses asumieron
las rutilantes novedades procedentes de Estados
Unidos.
La aparición de The Beatles en 1962, tras
diversas intentonas previas para formar una
banda estable, estimuladas por el inquieto
John Winston Lennon (tuvo nombres como The
Quarrymen o Johnny and the Moondogs, 1956-1959;
Long John and the Silver Beatles, 1960; Beat
Brothers o The Cavern, 1961, y The Silver
Beatles, 1962) a quien secundaban de una
forma regular Paul McCartney y George Harrison
y con menor frecuencia el bajista Stu Sutcliffe
y el batería Pete Best, supuso el germen
de la 'revolución británica del rock'. Estos
jóvenes de Liverpool realizaron diversas
giras por Escocia y Alemania, grabaciones
como grupo de apoyo de figuras de segunda
categoría, hasta hallar en Brian Epstein
al productor idóneo e idílico que llevará
su carrera al estrellato.
A partir de ese momento, guiados por Epstein,
con un nuevo y potente batería llamado Ringo
Starr, graban en los dos años siguientes
más de 60 temas. El punto de partida es 'Love
me Do', del que se venden más de 10.000 copias.
El paso siguiente será el cine, de la mano
del realizador Richard Lester (Qué noche
la de aquel día, 1964 y Help!, 1965), en
un tono muy distinto al que caracterizó la
variable y populista carrera de Elvis en
este campo. Es a través de las películas
y de la denominada 'beatlemanía' que recorre
el mundo, que la suma de individualidades
que cristaliza en la banda se diversifica:
Lennon actúa como líder conciso pero agresivo
tras su aspecto tímido e intelectual; Harrison
es el inquieto del conjunto, interesado por
el country y el orientalismo; el feo Ringo
Starr es el desenfadado, un juerguista que
descarga su fuerza en el escenario; Paul
McCartney, atraído por el mercado discográfico
-o quizá fascinado- no oculta su interés
por componer temas estándar, en consonancia
con las demandas del público adolescente,
visibles en las listas comerciales. Son cuatro
mundos muy distintos que acabarán por tomar
rumbos divergentes.
En 1964 el poeta beat Allen Ginsberg declarará
que "la conciencia universal de la humanidad
se encuentra ahora en Liverpool". El
éxito de los cuatro jóvenes británicos trajeados
de negro y con característico flequillo -nombrados
en 1965 caballeros de la Orden del Imperio
Británico- es absoluto y desborda a los componentes
de la banda más allá de 1966, en que una
vez que han triunfado en Estados Unidos,
actúan juntos por última vez en San Francisco
y se despiden de los escenarios. En 1967,
tras una época de intensa dedicación a doctrinas
orientales y sus primeras experiencias con
LSD, realizan en 'Revolver' una versión musical
del Libro de los Muertos ('Tomorrow Never
Knows') y publican su celebérrimo 'Yellow
Submarine', pero en pleno éxito de Sgt. Pepper's
Lonely Hearts Club Band, donde empleaban
en sus composiciones música electrónica y
cantaban letras emblemáticas ('Lucy in the
Sky with Diamonds' es la más famosa de sus
composiciones psiquedélicas), la muerte de
Epstein coincide con el estallido de las
diferencias intestinas de la banda, que emprende
al cabo de un año la aventura de la productora
Apple, concebida para apoyar en diferentes
campos artísticos (cine, ropa, música) la
revolución pop de la que The Beatles se sentían
portadores privilegiados. Apple fue cerrada
en 1969, anticipando dos años la ruptura
definitiva de los componentes de la banda,
cuyos integrantes emprendieron a partir de
1971 caminos en solitario, con distinta fortuna.
The Rolling Stones
El ansia por imprimir un cambio radical a
las formas de vida, a través del rock and
roll, quedó de manifiesto con la aparición
en escena de The Rolling Stones, nombre tomado
de un tema de Muddy Waters. Se presentaron
en público el 12 de julio de 1962 en el Marquee
de Londres, cuando todavía sus componentes
eran una formación insegura. Representaban,
entre los reducidos círculos en que se desenvolvían
en sus principios, la esperanza británica
del rhythm and blues británico y blanco y
en poco tiempo lograron celebridad como áspera
respuesta, procedente de la marginalidad,
a la beatlemanía.
No obstante, sería absurdo aceptar esta visión
de la historia del rock, pues según acreditados
testimonios (entre ellos los de un ayudante
del manager de The Beatles), los líderes
de la banda, Keith Richards y Mick Jagger
solicitaron en 1963, por la vía de la amistad,
una composición a sus directos rivales: el
esbozo compuesto en un rato por McCartney
y John Lennon se convertiría, según los mismos
testimonios, en el tema 'I Wanna be Your
Man', que algunos consideran el primer el
primer éxito de los Stones.
Los medios de comunicación británicos, sin
embargo, insistirían en esta confrontación,
que al parecer se agudizaría a finales de
los sesenta: todos los temas del álbum Aftermath
(1966) pertenecían a los miembros de la banda
-a la sazón Richards, Jagger, Brian Jones,
Bill Wyman, Charlie Watts e Ian Stewart-,
marcando un momento de asombrosa madurez
y personalidad propia. A partir del año siguiente
se inicia la leyenda negra de los Stones,
con las detenciones de Jones, Jagger y Richards
acusados de posesión de estupefacientes.
Al tiempo en que se edita Beggar's Banquet,
Jones abandona la banda: es junio de1969
y al cabo de un mes se hallaría su cadáver
en la piscina de su residencia privada. En
ese mismo año se producen otros incidentes
durante la gira que la banda emprende por
Estados Unidos, destacando la tragedia de
Altamont (California) cuando mientras Jagger
canta su polémico tema 'Sympathy for Devil',
un miembro del servicio de seguridad del
concierto, perteneciente a la banda de motoristas
Ángeles del Infierno, apuñala a un espectador
exaltado, que moriría a causa de las heridas.
El alejamiento de los Stones respecto al
público se prolongaría durante años, aun
cuando no dejaran de editar álbumes: el que
daría fama mundial al diseño del emblema
de la banda, realizado por Andy Warhol a
costa de los abultados labios de Jagger,
Sticky Fingers (1970). Otros álbumes fundamentales
en la extensa discografía de la banda, que
ronda el medio centenar de álbumes oficiales,
serían: Exile on Main Street (1972), It´s
Only Rock and Roll (1974), Some Girls (1976),
Black and Blue (1976), Tattoo You (1981),
Dirty Work (1986) o Vodoo Lunge (1995).
Otras corrientes
Desde finales de los años sesenta el rock
no ha dejado de aportar variantes y novedades
respecto a las corrientes pioneras, hasta
el punto de que resulta imposible su enumeración
y ha perdido vigencia el planteamiento crítico
según el cual un estilo se identificaba en
función de una influencia dominante en un
periodo de tiempo concreto. Ello no se halla
en contradicción con el hecho de que, con
frecuencia por derroteros trágicos, el rock
haya generado una galería de mitos cuya influencia
se deja sentir como un punto de referencia
fundamental, como ocurre al evocar las figuras
de Bessie Smith; del guitarra Jimi Hendrix;
Keith Moon, de The Who; John Bonham, de Led
Zeppelin; Bon Scott de AC/DC; Jim Morrison,
de The Doors; Freddie Mercury, de Queen;
Ian Curtis, de Joy Division; Phil Lynott,
de Thin Lizzy; Steve Clark de Def Leppard;
Johnny Thunders, de The Heartbreakers; el
ex beatle John Lennon; Sid Vicious, de Sex
Pistols, entre muchos otros. Pero a medida
que se ha prolongado la historia del rock,
se han multiplicado sus formas y orientaciones,
muy a menudo mediante artificios comerciales,
la recuperación de antiguas esencias, la
reelaboración de viejos sonidos y la ampliación
de los ámbitos de acción de las bandas.
Si el rock se definía, en especial en Estados
Unidos, como la música de las fiestas, del
divertimento generacional o las reuniones
sociales de la juventud, esta concepción
varía de forma radical en los decenios siguientes
cuando alcanza a territorios como el del
compromiso político, como ocurre en el country,
en el punk rock, en ciertas derivaciones
del folk rock, el movimiento skatalítico,
el rock urbano, el rap o el rock metálico;
el experimentalismo plástico, como es frecuente
en el glam rock, el rock sinfónico, la música
electrónica, el pop neorromántico, la música
de discoteca o la new age; la alta tecnología,
como sucede en las corrientes más duras del
tecno pop, el rock progresivo, el denominado
rock 'artístico', el jazz rock de fusión,
las diversas fórmulas sostenidas en la música
de sintetizadores y el rock de consumo, reforzado
por la estética del vídeo clip y una tendencia,
todavía tímida pero en la que han comenzado
a desarrollar diversas ideas artistas como
John Cale, David Bowie, Peter Gabriel, hacia
la interactividad.
Rock en español
A raíz del impacto provocado por los éxitos
internacionales de The Beatles sobre todo,
surgieron en numerosos países de Europa una
gran cantidad de grupos atraídos por los
ritmos de los nuevos tiempos. Existe coincidencia
general en que en España, y a causa de la
beatlemanía, el rock comenzó a consolidarse
entre 1964 y 1966, años en que ya se encontraban
en activo numerosas bandas que habían conseguido
cierto prestigio y difusión: Los Brincos,
Bruno Lomas y Los Rockeros, Los Pekenikes,
Lone Star, Micky y Los Tonys, Los Mustang,
Los Sírex, Pop Tops, Los Bravos, Los Canarios,
Los Cheyennes, fueron algunas de las más
conocidas que lograron además cierto eco
en otros países, así como Miguel Ríos y Teddy
Bautista al emprender sus carreras en solitario.
Con el final de la década, sin embargo, se
abrió un largo paréntesis que se prolongaría
de hecho hasta principios de los años ochenta,
en que tras un periodo con marcado sabor
urbano y reivindicativo -con bandas como
Burning, Leño, Topo, Coz, Barón Rojo, Ñu
o solistas como Ramoncín-, los jóvenes músicos
se entregaron a las novedades que procedían
del Reino Unido, en especial por el punk
y la más reciente new wave (nueva ola). El
fenómeno fue llamado movida y alcanzó cierta
popularidad en ciudades como Madrid, Barcelona,
Vigo, Valencia y Bilbao, e hizo convivir
tendencias de rock oscuro y underground con
sonidos más desenfadados, aunque sin la ingenuidad
de los rockeros nacionales primigenios.
El número de formaciones se contaba por centenares
(se censaron más de 200 grupos entre Madrid
y Barcelona entre 1977 y 1980): Kaka de Luxe,
Radio Futura, Derribos Arias, Siniestro Total,
Tequila, Pegamoides, Nacha Pop, Zombies,
Golpes Bajos, Os Resentidos, Modas Clandestinas,
Gabinete Caligari, Parálisis Permanente,
Aviador Dro, Loquillo y los Trogloditas,
PVP, La Mode, Las Chinas, Charol, Objetivo
Birmania, Los Nikis, Larsen y Mermelada fueron
tan sólo algunos de ellos, que sufrieron
con el paso del tiempo sucesivas transformaciones
(Pegamoides, por ejemplo, se convirtió en
Alaska y Dinarama y dio origen asimismo a
Parálisis Permanente, Seres Vacíos y Fangoria
en los años noventa).
Resultó importante, sin embargo, el renacer
de diversas corrientes de rock duro a mediados
de los ochenta, a la que se adscribieron
numerosas bandas de música urbana, y la acogida
de otras influencias, como el ska, el reagge,
y las tendencias afterpunk en general. Entre
los primeros exponentes del heavy hispano
figuraron Obús, Los ángeles del Infierno,
Banzai, Tarzen, Santa, Sangre Azul, Manzano,
Leize, Niagara o Barricada. En el segundo
grupo coincidirían los primeros exponentes
del denominado 'rock radical vasco' y otros
grupos afines (Kortatu, Hertzainak, Eskorbuto,
Rufus, Lavabos Iturriaga, Cicatriz, BAP,
Delirium, Polla Records, Negu Gorriak, Mano
Negra), los defensores de ritmos rastas (Potato,
Baldin Bada, Korroskada) y otros, más afines
a la sonoridad hardcore, como Ama Say o Su
Ta Gar.
Avanzados los noventa la abundancia de formaciones
y estilos se compagina con un gran número
de solistas punteros que han de vérselas
con la importante presencia que tienen en
el mercado discográfico los representantes
del revivalismo. De esta forma no resulta
pintoresco que un histórico del rock español
como Miguel Ríos se presente en una misma
actuación junto a una joven consagrada como
Luz Casal y alterne sus giras con cantantes
melódicos como Ana Belén, Víctor Manuel y
cantautores del estilo de Joan Manuel Serrat
o Joaquín Sabina. Bandas como Héroes del
Silencio, Mecano, Los Rodríguez, El Último
de la Fila, Presuntos implicados, Celtas
Cortos, representan otras tendencias del
rock y el pop en español, en una línea que
ha hallado gran eco en Europa y Latinoamérica.
Extraido de
http://www.plataforma.uchile.com
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