De todo, un poco

La muerte

31/12/2020 3,346 lecturas Lectura recomendada
La muerte

Nos deberían enseñar sobre la muerte desde los primeros años de escuela. No para asustar a los niños; por el contrario, para que aprendan lo importante de la vida: vivir.

Si bien existen cientos de religiones y de formas de creencias, lo real es que nadie sabe qué pasa después de la muerte. Yo tengo la creencia —quizás inexacta— de que simplemente no hay más nada. Una vez que nos morimos, carecemos de conciencia y, por ende, es como el comúnmente llamado sueño eterno: vacío, nada.

Este tipo de pensamientos da mucho miedo. Cuando lo analizo (bastante seguido), me entra una sensación de angustia. No es lo que quiero, pero no puedo detenerlo.

El miedo al vacío y el rol de las religiones

Las religiones nos llevan a creer que vamos a una especie de paraíso, que reencarnamos, que nos reencontramos con nuestros seres queridos. Sin embargo, desde mi punto de vista, son solo miedos a la muerte y un placebo para poder llevar una vida "tranquila" y con sentido.

La muerte, cuando era niño, para mí no existía; realmente no entendía su significado. En la adolescencia me tocó de costado y sin grandes apegos afectivos, por lo que en realidad tampoco la viví.

Luego, de joven, la muerte me empezó a golpear la puerta: primero con mi perro Rocky, luego con una tía, y más tarde le comencé a ver el rostro a la muerte en mi padre, aún vivo.

Cuando la pérdida te encuentra sin preparación

Cuando tenía 25 años, la muerte se me paró al costado y se llevó a mi viejo, pero además le regaló un cáncer a mi vieja. Con un cuarto de siglo de vida, todavía no estaba preparado para entender lo que significaba la muerte y menos tener que vivir sin mis viejos.

Mi vieja me intentó preparar durante algunos años, pero quizás no con las herramientas necesarias, por lo que no logré entenderlo a tiempo.

En el año 2014 la muerte se presentó otra vez para llevarse a mi madre. Si bien ya estaba curtido, todavía no estaba preparado. Quizás nunca se está preparado, quizás educarnos desde chicos no mejoraría en nada, pero la experiencia me dice que siempre que estudias algo previamente, estás más listo para afrontar cualquier situación.

¿Para qué hacernos tanta "mala sangre"?

Entonces, si cuando nos morimos simplemente no sentimos más nada, no hay nada y el milagro de la vida culminó, ¿para qué nos hacemos tanta mala sangre cuando estamos vivos?

Esa fue una pregunta que me hice tanto cuando murió mi viejo como cuando murió mi vieja. ¿Para qué hacernos tanto drama con esa novia, con ese trabajo donde no te reconocen el laburo, con la búsqueda de estabilidad económica, si al final nos vamos a morir?

La razón, creo yo, es que no sabemos cuándo nos vamos a morir; sabemos que en algún momento pasará, pero no cuándo exactamente. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿A qué vinimos? La eterna pregunta, ¿no?

La educación como herramienta para vivir mejor

Obviamente no tengo la respuesta. Si la tuviera, la compartiría, aunque no creo que lograra ningún efecto porque nadie volvió de la muerte con conciencia, por lo que nadie nos puede dar fehacientemente algo comprobado.

Quizás, si desde las escuelas y luego en los liceos nos educaran sobre la vida, no solo estaríamos más preparados para afrontar la muerte de nuestros seres queridos, sino que estaríamos mucho más preparados para vivir mejor nuestra propia vida.

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