No soy católico pero desde chico me atrae la arquitectura de las iglesias. Puedo pasarme horas dentro de una buscando pequeños detalles en las molduras o en las pinturas y hasta alguna que otra vez me quedo algún rato si coincido justo en una misa. Quizás no escuchando tal cual lo que el cura esta diciendo pero si mirando como la gente escucha muy atenta y como el sonido cubre cada rincón. 

 
En Santiago no fue la excepción y cada vez que vi una iglesia que estuviera abierta, me metí. Creo que en total debí entrar en unas 6 o 7 iglesias. Cada una con un atractivo único y con una acústica única. La primera que vi y entre fue la iglesia metropolitana que se encuentra en la Plaza de Armas. Me asombro la cantidad de gente que siempre hay en esta iglesia, si la comparo con su homónima en Montevideo la diferencia es enorme en cuanto a este punto. 
 
Que tenga tanta gente todo el tiempo en cualquier horario genera que no exista tanto silencio ni esa sensación que me gusta tanto de caminar pensando que soy el único dentro. De todas formas la majestuosidad de la catedral es tan grande y esta tan bien cuidada que te olvidas de la gente y disfrutas mucho estar ahí. 
 
 

La Catedral Metropolitana de Santiago es la sede de la Arquidiócesis de Santiago de Chile y principal templo de la Iglesia Católica en el país. Como Iglesia Catedral es la sede permanente del arzobispo de Santiago. Está dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen.

Se ubica en la comuna de Santiago, frente a la Plaza de Armas. El conjunto arquitectónico de la catedral está compuesto por el Palacio arzobispal, la Parroquia del Sagrario y el templo propiamente tal. Todos estos edificios son considerados monumentos nacionales.

Muchos templos precedieron al que existe hoy en día, siendo el actual el quinto levantado en el

 
 
 
Iglesia de los Sacramentinos
Un día caminando sin rumbo por santiago encontramos una iglesia que aparentaba estar un poco abandonada pero que al verla quede encantado y flechado. 
 
sacramentinos
 
Como se encontraba cerrada solo pude tomarle fotos desde afuera y nos quedamos unos cuantos minutos mirándola. Fue tal el flechazo que pase varias veces por varios días en distintos horarios para ver si la podía encontrar abierta. 
 
La primera vez que fui a Santiago en 2016 no tuve la suerte de verla abierta pero la segunda vez que fui en 2018 si pude entrar y en ella encontré lo que no pude en la catedral metropolitana, silenció y mucha paz. 
 
La iglesia por dentro no desentona en lo mas mínimo de como se presenta por fuera. Es simplemente maravillosa y recomiendo fuertemente a quienes les gusta visitar Iglesias como yo que acudan. 
 
Viendo todos los detalles que tiene esta Iglesia me pregunto como se vería cuando fue inaugurada. Hay veces que las cosas por mas que no estén nuevas o restauradas tiene un encanto en si misma, me viene a la mente por ejemplo la iglesia de Piria en Piriapolis, esta tiene un atractivo muy grande y sin embargo esta en ruinas. 
 
Con la catedral esta de santiago me pasa algo parecido. No se si me gustaría verla totalmente restaurada. Tal cual esta así tiene una magia muy grande.